El cantautor es una cosa rara
Comienzo a leer Diego Vasallo, trayectoria de una ola, el estupendo, rugoso libro de Pablo Cerezal dedicado al músico donostiarra y me encuentro unas referencias sobre Rafael Berrio que no me resisto a citar. O más bien comentar.
Diego Vasallo y Rafael eran bastante amigos. Mejor dicho, muy amigos. Se conocían desde los 90 y acostumbraban a salir juntos de bares muchas noches por San Sebastián. También por Madrid. Cuando Rafael tocaba en la capital de España se quedaba en la casa de Diego. Allá donde coincidían o se encontraban se reservaban un tiempo para ambos.
Obviamente, debido a su estrecha relación, Diego podría referir una y mil anécdotas sobre el autor de 1971. No se recogen muchas en el libro. Pero las pocas que hay son muy jugosas. Dan mucha información sobre el tal vez mayor artista lírico español de las dos últimas décadas.

Comenta Diego, por ejemplo, que Rafael solía tocar en un bello lugar histórico, el Rincón del arte, pero que si no podía interpretar sus canciones en lugares dignos, lo hacía en cuchitriles y en caso de no poder pagar a una banda decente, lo hacía solo.
Aunque mucho más relevante que este dato me parece el siguiente. El hecho de que le gustaran los bares fríos y sórdidos. Los bares feos, llenos de tragaperras y de camareros malencarados, de clientes desagradables con los que apenas se pueden cruzar más de unas cuantas frases sobre fútbol, mujeres o droga. Bares en los que los silencios duelen y la música (alta o baja) invita siempre a la soledad. Destruye el ánimo.
En realidad, en estas dos anécdotas sobre Rafael hay más verdad que en la mayoría de críticas y reseñas que he leído sobre su figura. Nos dicen mucho más de aquel rebelde ácrata que decenas de semblanzas.
Yo mismo escribí un avería sobre Rafael hace varios años que considero uno de los peores que he escrito jamás. Porque creo que, sí, en Rafael, en sus discos, estaba la sombra de Brassens, del Dylan punk, de los viejos e irreverentes trovadores pero en Rafael había algo muy solitario y sórdido, muy destruido, que se comprende más echando un vistazo a los bares que le gustaban, en los que se sentía cómodo, que leyendo los clásicos panegíricos.
Visualizo a Berrio sentado en la barra de uno de esos bares, tomando una cerveza mientras mira de reojo un informativo o un programa de telebasura y, de repente, todo cobra sentido. Me basta verlo ahí hurgando en su chaqueta tras unas monedas con las que comprar un paquete de tabaco, solitario, seco, callado, sintiendo el peso de la vida, saboreando el vino de los sin techo, para conectar aún más con sus discos. Esa acidez, esa amargura.
Me basta imaginarlo ahí, toqueteando con sus dedos los cubitos de una copa para comprender mejor de dónde procedían esas canciones, esas letras ásperas, lúcidas que entonaba con esa voz amarga, de hombre desnudo, de hombre huraño y cínico harto de ser huraño y cínico. Voz de alguien que ha amado siempre la rutina de los días en serie y ya nada espera. Y tal vez por eso, por no esperar, por el aburrimiento, de tanto en tanto compone temas secos, con tanto vinagre y verdad, como las servilletas, las copas a medio tomar que lucen en las barras de todos esos antros que crecen alrededor de las estaciones de autobús. Shalam
ومن جربه يقول أن الحب شيء غريب
Quienes lo han probado dicen que el amor es una cosa rara






1imagen….me enfrento a quien quiera…soy un vaciletas…..
2imagen….reposanta(reposando) en la cama…..
3imagen….el rincon del arte enjalbegado con blanco españa….
4imagen…ya me hubiera gustado ser serge gainsburg….
PD….mar, sex y sol….https://www.youtube.com/watch?v=hR03rdwUeJU…..s.gainsburg….1978….
1) Fui punk y ahora canto y escribo. No me tose nadie. 2) La piedra siempre tiene vida. También la tiene. 3) Por ahí se bebe y en el otro rincón se canta. Por ahí.. 4) Ni Sabina ni Gaingsbourg. Soy Berrio. Aquí estoy. PD: la primera canción que escuché de este hombre. Una voz que excitaba.