El jinete pálido
Dejo a continuación un nuevo avería dedicado al último disco, Strictly A One-Eyed Jack, de John Cougar Mellencamp. El cual recomiendo leer...
Con el tiempo, lo que más me interesa de la banda del esquizofrénico Axl es el deje setentero de ciertos de sus temas y las referencias al blues más salvaje de algunos de los riffs de guitarra incluidos estratégicamente en cada uno de sus discos. También, claro, la insolencia, visceralidad y violencia que transmitían. No había nadie más políticamente incorrecto que ellos. Aún resuenan en mis oídos los cientos de «fuck you» que soltaba Axl a cada instante así como sus continuas idas de olla, sus declaraciones subversivas y fuera de tono, sus odas contra la homosexualidad y sus continuas loas a las drogas que hoy serían totalmente prohibidas nada más salir de su boca.
Las influencias de Guns N’ Roses eran variadas y dispares: Hanoi Rocks, Kansas, Nazareth, Alice Cooper y cientos de bandas más que sobrevolaban por canciones que herían y alborotaban. Nos esclavizaban a sus ritmos obligándonos a tomar partido, gritar, salir a la calle y bailar. Aunque, como años después mostrara Nirvana, ya no sirviera de nada. De hecho, no puedo evitar comparar el fracaso final de Guns N’ Roses con el suicidio de Kurt Cobain. Pues creo que ambos sucesos, de alguna forma, estaban aludiendo al final del rock tal y como lo habíamos entendido hasta entonces. La muerte de Guns N’Roses tal vez fue su defunción oficial y la eclosión del grunge, su epílogo. Porque todo lo que vendría después, reciclaría conceptos e ideas consabidas intentando actualizarlas pero casi nunca conseguiría crear algo nuevo, (si exceptuamos ciertos experimentos entre la electrónica y el rock o el jazz que acabarían desembocando en el post-rock).
¿Cómo no voy a disfrutar, en cualquier caso, escuchando a los viejos gunners? La mezcla de punk y hard-rock que realizaron, no era en absoluto fácil. Continúa cortando el viento como las navajas cuando se afilan. Es una especie de salmo de una tribu herida. Un pueblo dispuesto a matar o morir que no cree en el futuro pero aun así se niega a ser derrotado. Se empeña en avanzar aunque tiene un desfiladero ante sí. Y cada uno de sus discos en esencia, es un tiro errado que estalla en territorio enemigo cuando menos se lo espera. Un deseo de libertad cumplido antes de morir. Shalam
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