La fiesta de muertos mexicana: un orgasmo cósmico (1)
Hasta ahora, todas las celebraciones del día de muertos que he vivido en México han sido espectaculares y suntuosas. Llenas de gravedad y belleza....
La de los albumes es una historia de fetichismo consentido. Una necesidad de rozar y casi tocar con las manos aquello que amamos. Los cromos en este sentido no son tanto fotografías como objetos eróticos. Potenciadores de sentimientos, estimulantes intelectuales y afrodisíacos del recuerdo. Al fin y al cabo, los albumes se completan en presente pero se disfrutan totalmente en el futuro. Años después de haberlos concluido. Están hechos para satisfacer una necesidad casi compulsiva, pero al igual que las viejas fotografías, no adquieren su verdadero relieve sino un tiempo más tarde. Además, como las grandes hazañas heroicas y deportivas, se disfrutan mucho más cuanto más cuesta finalizarlos y rastrear esas cuatro o cinco estampas de las que los fabricantes suelen hacer menos tiraje y reproducciones. Provocando todo tipo de calentamientos de cabeza en los coleccionistas.
Ciertamente, los albumes de fútbol convertían a cada niño en un entrenador. Un estratega y un militar que podía aventurarse a planificar alineaciones y casi que sistemas de juego. Pero ante todo, creo que ponían fecha y horario a ese «eterno presente» de la infancia de tal modo que, como la lectura del Génesis en la escuela, eran en gran medida recordatorios de la caída en el tiempo. De la expulsión inicial del paraíso que miles de muchachos intentaban contrarrestar jugando al fútbol en los recreos, playas, campos de cemento, hierba o incluso en la carretera. Probablemente porque era (y continúa siendo) una de las escasas actividades deportivas que podían practicar altos, bajitos, gordos, enclenques o atletas. Ya que la inteligencia y la habilidad son en muchas ocasiones más importantes que un buen físico para un buen desempeño futbolístico. Razón por la que tal vez se haya convertido en el deporte rey por excelencia, teniendo en cuenta que por su naturaleza es un juego abierto y democrático en el que resulta tan difícil como osado aventurar quién es el débil y quién el fuerte. Y jugadores con tendencia a engordar y más bien bajos como es el caso de Maradona poseen en principio tantas posibilidades de triunfar como el más poderoso titán celeste. Shalam
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