Martillo en Xalapa
Estos días y los siguientes apenas voy a escribir en avería. Una costumbre que es casi sagrada para mí. Me proporciona tranquilidad, paz y calma y...
La corrección es una conversación con unos huéspedes que nos juzgarán seguramente con mayor objetividad que nuestros contemporáneos. Y resulta natural, por tanto, que nunca terminemos de quedar totalmente satisfechos con nuestros textos. Yo llevo dos años corrigiendo averías en los que he revisado hasta ahora casi 600 y estoy seguro de que cuando termine de corregirlos todos, el día después comenzaré a empezar de nuevo. Releeré los primeros y detectaré nuevos errores. Ahora, por ejemplo, cuando ojeo los averías de años pasados (ya corregidos) encuentro párrafos demasiado amplios que, en la próxima revisión, dividiré en varios. Pero estoy seguro de que, dentro de 5 o 6 años, otro detalle captará mi atención. Tal vez que la palabra dios aparece a veces en minúsculas y otra en mayúsculas o quién sabe qué.
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