Here come the warm yets: Brian Eno o el infinito
Cualquier momento es bueno para volver a escuchar Here come the warm yets. Un disco que siempre me trae sensaciones muy especiales. Consigue...
Ozzy Osbourne era un brujo. Su voz convertía los LPs de la banda inglesa en aquelarres. Ozzy cantaba como si estuviera siendo quemado en una hoguera o fuera un espíritu encerrado en una cárcel eterna. Su garganta es prácticamente el reflejo de la risa del diablo. La carcajada de un ángel travieso. Pero en Heaven and Hell, Dio logró algo que el histriónico cantante nunca logró hacer: recorrer cielo e infierno. Ser ángel y demonio a la vez. De hecho, a veces parece un santo enviado por dios trayendo misericordia, justicia a los seres humanos y otras, un demonio que está mostrando a los oyentes de este abismo sonoro las profundidades de los infiernos.
Heaven and hell es un disco místico no necesariamente (que también) por la temática de sus letras sino porque fue compuesto cuando la música era todavía considerada sagrada para muchas personas en este planeta. Algo trascendente que conectaba al ser humano con una parte íntima y perdida de su ser.
Heaven and hell tuvo además la fortuna de ser ilustrado con una de las portadas más gloriosas de la historia del rock. Una corrosiva genialidad que sería hoy probablemente censurada, la cual refleja muy bien el contenido de un disco majestuoso capaz de hacer que los ángeles dejaran sus labores de rescate humanas por unos minutos para fumarse un pitillo escuchándolo. Algo lógico porque, al fin y al cabo, Heaven and hell es una oda mágica cuyos sonidos evocan mundos ultraterrenales. Es un peligroso ritual pagano realizado ante un auditorio repleto de clérigos masturbándose. Shalam
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