AVERÍA DE POLLOS: Inicio E Deportes E El Ballet (1)

El Ballet (1)

Sep 5, 2022 | 2 Comentarios

Dejo a continuación un nuevo avería dedicado al Milan de Arrigo Sacchi. El cual debido a su extensión, dividiré en dos partes. Hoy publico la primera y probablemente mañana, la segunda. ¡Ahí va!

El ballet (1)

Hablar del Milan de Arrigo Sacchi es prácticamente hacerlo de una orquesta filarmónica. Cada vez que reviso algunos de sus partidos, sus tácticas o sus jugadas más célebres, no puedo evitar sentir que estoy visualizando los secretos de una catedral. Que estoy contemplando a un equipo que funcionaba tan armónica y equilibradamente que parecía una compañía de ballet.

Cuando observo un partido de aquel Milan (incluso alguno de los escasos que perdió) escucho música de Mozart en mis oídos. Algo se suspende en mi mente y paso a deleitarme con los desplazamientos de un grupo de jugadores que lograron convertir el fútbol en un arte, en algo trascendente, yendo un paso más allá de lo que había logrado anteriormente el Ajax al introducir pequeñas innovaciones en el modelo de fútbol total de Michels, como es el caso de los movimientos defensivos realizados para hacer caer a los contrarios en fuera de juego.

Aquel Milan era algo más que un espectáculo. Era, sí, bastante más. Algo casi misterioso. Aunque, por supuesto, todo tenía una explicación. Aquel equipo lógicamente no surgió por generación espontánea sino de la mente megalomaníaca de un joven Berlusconi que puso el dinero necesario para presidir y salvar de la quiebra económica a un club que, desde comienzos de los 80, caminaba sin rumbo. Muy lejos de su ilustre pasado. De hecho, había llegado a descender en dos ocasiones a la serie B. La primera por un escándalo de apuestas y la segunda por su escaso rendimiento deportivo. Algo que cambió desde el mismo momento en el que el magnate italiano puso un pie en la que sería su casa (o cuartel).

Berlusconi estaba obsesionado con llevar al Milan al Olimpo del balompié puesto que sabía que, debido a las pasiones que levanta el fútbol, eso le permitiría más tarde auparse social y políticamente. Así que no escatimó ni una lira en fichajes ni en construir una superestructura moderna que colocara al club en la vanguardia deportiva. A Berlusconi (mal que nos pese a los que no soportamos sus métodos de actuar como empresario), por tanto, hay que achacarle muchos méritos en la construcción de ese equipo. Pero entre todos ellos destaca su olfato e intuición para confiar en un técnico, Arrigo Sacchi, que cuando se hizo cargo del Milan no había nunca entrenado en primera. Era un desconocido que, eso sí, apuntaba maneras y allí donde iba dejaba su huella. De hecho, su Parma (al que había ascendido a la serie B) había eliminado de la Copa ni más ni menos que al mismísimo conjunto lombardo en la temporada 86/87. Circunstancia que puso sobreaviso del talento de aquel técnico a un Berlusconi que no dudó en felicitarle por el desempeño de su escuadra y, en cuanto le fue posible, tras una cena en la que contrastaron opiniones y ambiciones, lo fichó, convencido de haberse hecho con los servicios de un genio. Ciertamente, no se equivocó.

Aún hoy en día resultan difícil de calibrar los grandes avances llevados a cabo por el Sacchi de Milan. Décadas después, muchos de los métodos de trabajo del técnico transalpino se encuentran completamente integrados dentro del fútbol actual. Pero en su momento, parecían casi de ciencia ficción. Me refiero a contratar los servicios de un psicólogo así como de preparadores físicos y médicos que controlaban todos los aspectos de los jugadores. Sus métodos de entrenamiento aún continúan siendo revolucionarios y sumamente exigentes. Sacchi dividía las intensas sesiones en dos partes de cuatro horas en las que preparaba táctica y físicamente a sus muchachos. Llevándolos a la extenuación para que asimilaran ss innovadores conceptos tácticos: la defensa en zona, la trampa del fuera de juego, la noción colectiva de ataque, el pressing, el achique de espacios y un sinfín de conceptos más que no le fue fácil implantar (y mucho menos en Italia) como, por ejemplo, su voluntad de manejar el ritmo de los partidos. Un atentado contra el clásico catenaccio que provocó que, a las primeras de cambio, en cuanto llegaron las primeras derrotas (como la eliminación de la UEFA y de la Copa), Sacchi fuera defenestrado por la prensa. Ridiculizado y bombeardo con todo tipo de calificativos a los que Berlusconi no prestó ninguna atención. Puesto que confiaba ciegamente en Arrigo y sabía que todo cambio necesita tiempo.

No tardaría en recoger los frutos de esta actitud.

Los momentos cumbres de la temporada 87/88 fueron los enfrentamientos del Milan contra el Nápoles de Maradona. Aquel Nápoles era una bomba explosiva. Era el vigente campeón. Maradona era imposible de detener. Era talento, nervio puro. El solo era capaz de inventarse goles y destruir cualquier entramado defensivo. En más de una ocasión, con un solo gesto y movimiento, Diego logró que los esforzados trabajos defensivos de todo un año saltaran por los aires. Además, se encontraba muy bien acompañado. Aquel Nápoles era puro entusiasmo. Locura. Pero también rigor táctico y definición. No obstante, el Milan (sin sobrecargas europeas debido a su pronta eliminación de la UEFA) era un muro de tres dimensiones. Sus jugadores parecían desplazarse en patines por el campo. No dejaban un hueco libre para que el rival pensara.

Franco Baresi era el cerebro en la defensa. A su voz, todos se adelantaban unos metros y dejaban a los rivales en fuera de juego. Su colocación solía ser excelsa. Con una mirada se convertía en el amo y señor del campo. Paolo Maldini era directamente inexpugnable. Una ágil pantera con un grandísimo compromiso con el club.  Ancelotti era, por otra parte, la voz de Sacchi en el campo. Posiblemente su jugador favorito. Alguien que hacía de puente entre el medio campo, la delantera y la defensa. El hombre que daba estabilidad a todo el entramado. Un valladar incansable que representaba el espíritu aguerrido de aquel Milan que disponía en las zonas ofensivas de un león de inconmensurable talento, Rud Gullit, y un muchacho que golpeaba el balón con la elegancia de un maestro de esgrima: Van Basten. Un holandés que parecía jugar vestido de Armani, en traje, capaz de convertir jugadas aparentemente intrascendentes en medio gol, como bien experimentaron los madridistas en el Santiago Bernabéu en más de una ocasión.

En fin, por todo eso, a pesar de los esfuerzos napolitanos, el Milan se impuso tanto en la ida como en la vuelta. Además, por si fuera poco, el conjunto lombardo también fue capaz de volver a vencer en el campo de la Juve después de años sin hacerlo y también triunfó en los derbis contra el Inter.  Así que nadie pudo poner ninguna objeción a su conquista del Scudetto. Sin dudas, el Milan de Sacchi había sido el mejor equipo de la serie A. Quedaba por saber si sería capaz de triunfar en Europa como lo había hecho en el campeonato doméstico. Shalam

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2 Comentarios

  1. andresrosiquemoreno

    1ºimagen…..la cabeza del bailarin de rayas la han cortado para reducirla……
    2ºimagen….una vez reducida pasa a ser una barra de pan debajo del brazo del que salta encima de los otros….
    3ºimagen….rojo y negro como los colores del sindicato cnt……jajajj
    4ºimagen….postureo millonario…..
    5ºimagen…..ocho sillas y un trono…..
    6ºimagen….parafernalia antes de empezar…..
    PD: https://www.youtube.com/watch?v=S38jaA9XHpU….ballerina, bayeta -1990….sonrisa…

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    • Alejandro Hermosilla

      1) Cabeza de jíbaro a punto de ser sacrificada. Gullit corre perseguido por dos amarillos que se lo quieren comer. 2) Gillette. Lo mejor para el hombreeeee. 3) Un estibador de puerto italiano que podría aparecer perfectamente en La terra trema de Visconti. Pasolini hubiera disfrutado este partido y este equipo. No tanto al club. Pasolini sería napolitano de corazón. 4) Homenaje fotográfico a las pelis de Celentano. Mezcla de realidad y ficción. 5) Eran elegantes hasta en los entrenamientos..jjajaja.. Anuncio de Fanta Mirinda. 6) Foto que será estudiado por los futuros semióticos y antropólogos de posteriores siglos cuando quieran identificar las tradiciones y rituales del fútbol. PD: jjaajaj.. todo muy Mary Poppins…..

      Responder

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Autor: Alejandro Hermosilla

Mi nombre (creo) es Alejandro Hermosilla. Amo la escritura de Thomas Bernhard, Salvador Elizondo, Antonin Artaud, Georges Bataille y Lautreamont.

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